Autovías y autopistas
La velocidad, la dificultad para detenerse inmediatamente o la distancia entre salidas pueden aumentar la sensación de falta de control.
Conducir puede convertirse en una situación angustiante cuando aparecen mareo, palpitaciones, sensación de encierro o miedo a perder el control. Comprender cómo se forma este miedo es el primer paso para dejar de organizar tus desplazamientos alrededor de él.
Puede empezar en una situación concreta y extenderse progresivamente a otras:
Una experiencia más frecuente de lo que parece
Algunas personas sienten ansiedad únicamente al circular por autopistas, atravesar túneles o conducir con tráfico. Otras empiezan a tener miedo en cualquier desplazamiento, incluso en recorridos conocidos.
La dificultad no siempre es el coche o la carretera. Con frecuencia, el miedo se dirige hacia lo que podría ocurrir si aparece una sensación intensa mientras no parece posible escapar o recibir ayuda inmediatamente.
Palpitaciones o aumento del ritmo cardíaco.
Sensación de falta de aire o dificultad para respirar con normalidad.
Mareo, inestabilidad o sensación de irrealidad.
Tensión muscular, especialmente en brazos, cuello y mandíbula.
Sudoración, temblores o sensación de calor.
Miedo a desmayarte, perder el control o provocar un accidente.
Necesidad urgente de detener el coche o buscar una salida.
Hipervigilancia ante cualquier sensación corporal.
Si mientras conduces aparece un problema que afecta a tu capacidad para controlar el vehículo, prioriza la seguridad: reduce la velocidad y detente únicamente en un lugar permitido y seguro.
Situaciones frecuentes
La ansiedad suele intensificarse cuando percibes que escapar, detenerte o recibir ayuda sería difícil.
La velocidad, la dificultad para detenerse inmediatamente o la distancia entre salidas pueden aumentar la sensación de falta de control.
Quedarse detenido puede generar una sensación de encierro, especialmente cuando parece difícil abandonar la situación.
No tener cerca a alguien que pueda tranquilizarte o hacerse cargo del coche puede aumentar la inseguridad.
La distancia respecto a los lugares considerados seguros puede hacer que aumenten la vigilancia y las ganas de regresar.
El ciclo del miedo
El problema puede comenzar con una sensación puntual, pero se fortalece cuando esa sensación se interpreta como una amenaza y la única respuesta parece ser escapar.
Notas una palpitación, un pequeño mareo, tensión o un cambio en la respiración.
Piensas que podrías desmayarte, perder el control o no ser capaz de continuar.
El miedo acelera el corazón, modifica la respiración y aumenta la tensión.
Te detienes, cambias de ruta, pides compañía o dejas de conducir.
Evitar una carretera o regresar a casa reduce la ansiedad en ese momento. Sin embargo, también puede enseñar al cerebro que escapar era necesario y que la situación habría sido peligrosa si hubieras permanecido.
Recuperar confianza
El objetivo no consiste en obligarte a conducir de forma brusca ni en garantizar que nunca sentirás ansiedad. Se trata de recuperar gradualmente tu capacidad para conducir sin depender de la evitación.
La progresión debe adaptarse a tu experiencia, tus habilidades de conducción y las condiciones reales de seguridad.
No te quedes únicamente en «me da ansiedad». Pregúntate qué desenlace concreto estás anticipando: desmayarte, perder el control, sufrir un ataque de pánico o no poder escapar.
Conducir únicamente acompañado, evitar el carril izquierdo, buscar constantemente salidas o comprobar tus sensaciones puede aliviarte, pero también mantener la idea de peligro.
Puedes construir una progresión desde trayectos manejables hasta situaciones más difíciles, repitiendo cada paso el tiempo suficiente para generar un aprendizaje nuevo.
Si necesitas eliminar toda ansiedad antes de conducir, el miedo decidirá cuándo puedes hacerlo. El aprendizaje aparece cuando compruebas que puedes conducir con cierto malestar sin escapar inmediatamente.
Intentar controlar constantemente el pulso, la respiración o el equilibrio aumenta la atención sobre el cuerpo. Practica mantener parte de la atención en la carretera y en la tarea de conducir.
Importante
La ansiedad puede producir sensaciones físicas intensas, pero no conviene asumir automáticamente que cualquier síntoma procede de ella.
Si el mareo, la alteración visual, la pérdida de conciencia, el dolor u otro síntoma aparece por primera vez, es intenso, persiste o afecta a tu capacidad para conducir, solicita una valoración sanitaria y no conduzcas hasta conocer sus posibles causas.
También deben considerarse el cansancio, la medicación, el consumo de alcohol u otras sustancias y cualquier circunstancia que pueda reducir la atención o la capacidad de reacción.
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Comprende por qué algunas sensaciones pueden mantenerse.
Terapia psicológica
Puede ser útil trabajar este miedo si estás dejando de conducir, necesitas hacerlo siempre acompañado, organizas tus rutas alrededor de lugares seguros o la ansiedad está limitando tu autonomía personal o laboral.
En terapia podemos trabajar el miedo a las sensaciones, las anticipaciones catastróficas, las conductas de seguridad y la recuperación progresiva de las situaciones que has empezado a evitar.
Ofrezco terapia presencial en Torrelodones y Collado Villalba, además de terapia online.
Solicitar una primera citaPreguntas frecuentes
Puede aparecer después de una experiencia de miedo al volante, un ataque de pánico, un accidente, una etapa de estrés o una asociación progresiva entre determinadas rutas y la sensación de peligro. En otros casos comienza sin que exista un acontecimiento único claramente identificable.
La activación intensa puede aparecer mientras conduces y producir palpitaciones, mareo, falta de aire o miedo a perder el control. Si notas que no puedes conducir con seguridad, reduce la velocidad y detente en un lugar permitido y seguro.
La ansiedad puede relacionarse con sensación de inestabilidad, aturdimiento o irrealidad. Sin embargo, un mareo nuevo, intenso, persistente o acompañado de otras señales debe ser valorado por un profesional sanitario.
La compañía puede funcionar como una señal de seguridad: sientes que otra persona podría ayudarte, tranquilizarte o hacerse cargo del vehículo. Aunque inicialmente facilita la conducción, depender siempre de ella puede mantener la creencia de que no puedes conducir solo.
La evitación reduce el malestar a corto plazo, pero impide comprobar que puedes afrontar la situación. Con el tiempo, el miedo puede extenderse a más rutas, distancias o condiciones de conducción.
Se pueden abordar las interpretaciones catastróficas, el miedo a las sensaciones, las conductas de seguridad y la evitación. Habitualmente se planifica una recuperación gradual de la conducción adaptada a las circunstancias de cada persona.