Recuerdos que siguen generando malestar
Situaciones del pasado que vuelven a tu mente acompañadas de miedo, culpa, vergüenza, tristeza o una intensa activación física.
Puede que sepas que una experiencia quedó atrás y, aun así, tu cuerpo, tus emociones o tus pensamientos continúen reaccionando como si el peligro siguiera presente. La terapia EMDR permite trabajar esos recuerdos dentro de un proceso psicológico estructurado y adaptado a ti.

Un tratamiento adaptado a tu situación
EMDR se integra dentro de una valoración psicológica y no se aplica de la misma manera a todas las personas.
Acompañamiento psicológico
Soy Pablo de Lucas González, psicólogo general sanitario con formación en EMDR, terapia cognitivo-conductual y terapias contextuales.
Trabajo con adultos que sienten que determinadas experiencias siguen influyendo en su forma de reaccionar, relacionarse, interpretar el peligro o sentirse consigo mismos.
EMDR no busca borrar lo que ocurrió. El objetivo es que puedas recordar la experiencia sin que continúe generando la misma intensidad emocional ni condicionando de la misma manera tu presente.
Experiencias y reacciones
La conveniencia de utilizar EMDR depende de tu historia, tus necesidades y el momento en el que te encuentres.
Situaciones del pasado que vuelven a tu mente acompañadas de miedo, culpa, vergüenza, tristeza o una intensa activación física.
Sabes racionalmente que aquello terminó, pero emocionalmente continúas reaccionando como si el peligro siguiera presente.
Accidentes, pérdidas, conflictos, situaciones médicas, episodios de violencia u otras vivencias que han cambiado tu sensación de seguridad.
Determinadas situaciones actuales activan respuestas que parecen desproporcionadas o difíciles de comprender y regular.
Pensamientos como «no estoy a salvo», «fue culpa mía», «soy débil» o «no tengo control» que se consolidaron después de experiencias difíciles.
Personas, lugares, conversaciones, imágenes o sensaciones físicas que provocan alerta, evitación o miedo sin que siempre sepas por qué.
Algunas personas han vivido acontecimientos claramente traumáticos. Otras arrastran experiencias de rechazo, humillación, inseguridad, pérdida o miedo que quizá no describirían así, pero que continúan influyendo en su vida.
Comprender el enfoque
EMDR son las siglas de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. Es un enfoque psicoterapéutico estructurado para trabajar experiencias que no se han integrado de forma adaptativa y siguen activándose en el presente.
Durante determinadas fases pueden utilizarse movimientos oculares u otras formas de estimulación bilateral mientras la persona conecta de forma controlada con aspectos de la experiencia.
Antes de trabajar sobre una experiencia se revisan tu situación actual, los síntomas, los recursos disponibles y los objetivos de la terapia.
EMDR se organiza en diferentes fases. No consiste únicamente en realizar movimientos oculares ni en exponerte directamente a los recuerdos.
Antes del procesamiento se desarrollan herramientas para comprender las reacciones, regular la activación y afrontar el malestar.
El tratamiento puede combinar EMDR con estrategias cognitivo-conductuales y terapias contextuales según tus necesidades.
La estimulación bilateral forma parte de determinadas fases del protocolo y se utiliza mientras mantienes la atención en elementos concretos de la experiencia.
No produce automáticamente un resultado ni sustituye el resto del proceso terapéutico. Su aplicación depende de la valoración, la preparación previa y los objetivos acordados.
Más que movimientos oculares
Movimientos oculares guiados de un lado a otro.
Estimulación táctil alterna, cuando resulta apropiada.
Estimulación auditiva bilateral en determinadas circunstancias.
La modalidad se elige teniendo en cuenta tus preferencias, necesidades y respuesta durante la sesión.
Un proceso gradual
No se comienza necesariamente procesando el recuerdo desde la primera sesión. El tratamiento avanza respetando tu ritmo y tu capacidad para afrontar el malestar.
Exploramos qué te ocurre, cuándo comenzó, qué experiencias pueden estar relacionadas y cómo está afectando a tu vida.
Trabajamos recursos de regulación y acordamos señales para que puedas mantener el control durante todo el proceso.
Identificamos los recuerdos, situaciones presentes y preocupaciones futuras relevantes para tus objetivos.
Cuando existe suficiente preparación, trabajamos las experiencias seleccionadas mediante el protocolo EMDR.
Revisamos los cambios obtenidos, las dificultades que permanecen y los siguientes pasos del tratamiento.
Modalidades de consulta
Podemos valorar el formato más adecuado según tu situación, disponibilidad y necesidades terapéuticas.
Atención psicológica presencial en C. Huertos, s/n, 28250 Torrelodones, Madrid.
Más informaciónAtención presencial para personas de Collado Villalba y localidades cercanas de la Sierra de Madrid.
Más informaciónSesiones por videollamada si necesitas mayor flexibilidad o no puedes desplazarte a consulta.
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Leer recursoQué sucede cuando las sensaciones del cuerpo se interpretan automáticamente como señales de peligro.
Leer recursoPautas para responder a la activación sin convertir cada sensación en una nueva amenaza.
Leer recursoEn una primera sesión podemos explorar qué te está ocurriendo, resolver tus dudas sobre EMDR y valorar qué enfoque puede adaptarse mejor a tus necesidades.
Preguntas frecuentes
EMDR es un enfoque psicoterapéutico estructurado dirigido a trabajar recuerdos y experiencias que continúan generando malestar en el presente. El proceso incluye evaluación, preparación, procesamiento y reevaluación.
No. Los movimientos oculares son una de las posibles formas de estimulación bilateral, pero EMDR incluye un protocolo completo con diferentes fases. La valoración, la preparación y la integración de los cambios también forman parte del tratamiento.
No necesariamente. El terapeuta necesita comprender la experiencia y cómo te afecta, pero el trabajo no exige relatar todos los detalles en voz alta. El ritmo y el nivel de exposición se adaptan a cada persona.
Aunque se asocia especialmente al trabajo con experiencias traumáticas o perturbadoras, puede integrarse en el tratamiento de otras dificultades cuando existen recuerdos, aprendizajes o desencadenantes relevantes. Su conveniencia debe valorarse individualmente.
Puede ser útil cuando la ansiedad está vinculada a experiencias anteriores, ataques de pánico, situaciones que generaron miedo o aprendizajes que siguen activándose. No todas las personas con ansiedad necesitan EMDR.
Durante el procesamiento puedes conectar con partes del recuerdo y con las emociones o sensaciones asociadas. Sin embargo, el trabajo se realiza de forma gradual, manteniendo la orientación hacia el presente y respetando tu capacidad para tolerar la activación.
No existe una duración igual para todas las personas. Depende de los objetivos, la complejidad de las experiencias, el malestar actual, los recursos disponibles y otros factores personales.
En determinados casos puede adaptarse a sesiones online. Antes de comenzar es necesario valorar la situación, las condiciones de privacidad, los recursos de regulación y si este formato resulta adecuado.