Has intentado dejarlo varias veces
Consigues reducir o interrumpir la conducta durante un tiempo, pero vuelves a ella cuando aparece el estrés, el malestar o una situación concreta.
Si el alcohol, las drogas, el juego, las apuestas u otra conducta están afectando a tu vida, podemos trabajar para comprender qué mantiene el problema y recuperar progresivamente tu capacidad de decidir.

Pedir ayuda también forma parte del cambio
No necesitas esperar a que las consecuencias sean más graves para empezar a abordar el problema.
Acompañamiento psicológico
Soy Pablo de Lucas González, psicólogo general sanitario. Trabajo desde un enfoque integrador basado en la terapia cognitivo-conductual, las terapias contextuales, EMDR y otras herramientas adaptadas a cada persona.
Una conducta adictiva no se explica únicamente por falta de voluntad. Puede relacionarse con el aprendizaje, el entorno, la necesidad de aliviar emociones, los hábitos y la disponibilidad inmediata de aquello que produce recompensa.
En terapia analizamos el problema sin reducir a la persona a su consumo o conducta. Cuando el caso lo requiere, el tratamiento psicológico se coordina con atención médica, psiquiátrica o recursos especializados.
Señales frecuentes
No es necesario identificarte con todas estas situaciones. Lo importante es el grado de pérdida de control y cómo está afectando a tu bienestar y a tu vida.
Consigues reducir o interrumpir la conducta durante un tiempo, pero vuelves a ella cuando aparece el estrés, el malestar o una situación concreta.
Consumes o mantienes la conducta durante más tiempo, con mayor frecuencia o en mayor cantidad de lo que habías decidido.
El alcohol, las sustancias, el juego u otra conducta se han convertido en una forma habitual de desconectar, calmarte o no pensar.
Han aparecido discusiones, mentiras, aislamiento, pérdida de confianza o preocupación entre las personas cercanas.
La conducta interfiere en el trabajo, los estudios, las responsabilidades, el dinero o la organización cotidiana.
Tras el consumo o la conducta aparece arrepentimiento, vergüenza o miedo, pero esas emociones no impiden que el ciclo vuelva a repetirse.
Diferentes formas
Una conducta puede convertirse en problemática cuando se vuelve difícil controlarla y continúa a pesar de provocar consecuencias personales, familiares, económicas o laborales.
Problemas relacionados con alcohol, cannabis, cocaína u otras sustancias, siempre valorando si es necesaria coordinación médica.
Apuestas deportivas, casino, máquinas, juego online u otras formas de juego que provocan pérdida de control o consecuencias económicas.
Uso problemático de videojuegos, redes sociales, móvil o internet cuando desplaza responsabilidades, relaciones o descanso.
Pornografía, compras u otras conductas repetitivas utilizadas para aliviar emociones y que terminan generando consecuencias negativas.
Muchas conductas adictivas proporcionan alivio, estimulación o desconexión durante un periodo breve. Por eso pueden repetirse incluso cuando la persona conoce sus consecuencias.
El tratamiento no se limita a prohibir la conducta: también trabaja aquello que la activa y las habilidades necesarias para responder de otra manera.
El ciclo de la adicción
Aparece malestar, estrés, aburrimiento, soledad o un desencadenante.
Surge el impulso y la atención se concentra en obtener alivio inmediato.
El consumo o la conducta reduce temporalmente el malestar.
Después aparecen consecuencias, culpa, preocupación o promesas de cambio.
Sin modificar los desencadenantes y las respuestas, el ciclo vuelve a comenzar.
Tratamiento psicológico
La intervención se adapta al tipo de conducta, su gravedad, el tiempo de evolución, las consecuencias y los problemas emocionales que puedan estar relacionados.
Durante la evaluación también se valora si la psicoterapia ambulatoria es suficiente o si necesitas atención médica, psiquiátrica o un recurso especializado.
Analizamos qué emociones, pensamientos, situaciones y necesidades aparecen antes del consumo o de la conducta problemática.
Identificamos contextos, rutinas, accesos y decisiones que aumentan la probabilidad de perder el control.
Desarrollamos alternativas para afrontar estrés, ansiedad, aburrimiento, soledad, conflicto o malestar emocional.
Preparamos un plan para reconocer señales tempranas, responder a los impulsos y actuar después de un tropiezo.
Objetivos terapéuticos
Los objetivos se establecen individualmente y pueden modificarse a medida que comprendemos mejor el problema y tus necesidades.
Identificar las situaciones en las que aumenta el riesgo de perder el control.
Comprender qué necesidad emocional está cubriendo la conducta.
Aprender a responder al impulso sin actuar automáticamente.
Recuperar rutinas, relaciones y actividades importantes.
Reparar progresivamente las consecuencias personales o familiares.
Desarrollar un plan realista para prevenir y afrontar recaídas.
Pensar que cualquier recaída invalida todos los avances puede alimentar la culpa y favorecer una pérdida de control mayor.
Después de un tropiezo conviene pedir apoyo, reducir riesgos, analizar qué ocurrió y retomar cuanto antes las decisiones que estaban ayudando.
Un proceso adaptado a ti
El proceso combina evaluación, estrategias de cambio y recuperación de las áreas de la vida afectadas.
Valoramos la conducta, su frecuencia, sus consecuencias y la posible existencia de dependencia física.
Definimos objetivos clínicamente adecuados y si es necesaria la coordinación con otros profesionales.
Trabajamos desencadenantes, impulsos, regulación emocional, creencias y hábitos.
Reconstruimos rutinas, relaciones y áreas de la vida desplazadas por la adicción.
Preparamos estrategias para detectar riesgos y responder ante tropiezos o recaídas.
La retirada de algunas sustancias puede necesitar supervisión médica. Si presentas confusión intensa, convulsiones, alucinaciones, pérdida de conocimiento, dificultad para respirar, dolor torácico o una intoxicación grave, llama al 112 o acude a urgencias.
También existen centros públicos y dispositivos especializados que pueden complementar o asumir el tratamiento cuando el caso lo requiere.
Buscar recursos oficiales de atenciónModalidades de consulta
La modalidad se elige teniendo en cuenta tu ubicación, tus circunstancias y el nivel de atención que necesitas.
Atención psicológica presencial en C. Huertos, 2, 28250 Torrelodones, Madrid.
Más informaciónConsulta presencial para personas de Collado Villalba y otras localidades de la Sierra de Madrid.
Más informaciónSesiones por videollamada cuando el formato online resulte apropiado para el caso y tus circunstancias.
Más informaciónOtros tratamientos y recursos
Ayuda psicológica para la preocupación, el miedo, los síntomas físicos y las conductas de evitación.
Más informaciónTratamiento psicológico cuando aparecen desánimo, aislamiento, apatía o pérdida de interés.
Más informaciónIntervención psicológica para experiencias difíciles que continúan afectando al presente.
Más informaciónEstrategias para reducir la activación y recuperar espacios de descanso fuera del entorno laboral.
Más informaciónEn una primera sesión podemos valorar lo que está ocurriendo, las consecuencias que está teniendo y qué tipo de tratamiento o recurso puede resultar más adecuado.
Preguntas frecuentes
Algunas señales son la pérdida de control, los intentos fallidos de reducir la conducta, dedicarle cada vez más tiempo, ocultarla, continuar pese a sus consecuencias o necesitarla para afrontar emociones. Una evaluación profesional permite valorar cada caso.
No. Puedes pedir ayuda cuando observas que el consumo o la conducta está empezando a ocupar demasiado espacio, aunque todavía mantengas tu trabajo, tus relaciones o tus responsabilidades.
No necesitas llegar con una decisión firme. La ambivalencia es frecuente. Las primeras sesiones también pueden ayudarte a comprender el problema, explorar tus motivos y valorar qué cambios necesitas.
Depende del tipo de adicción, su gravedad, las sustancias implicadas, el riesgo médico y las dificultades asociadas. Algunos casos requieren tratamiento médico, psiquiátrico o recursos especializados coordinados con la psicoterapia.
No siempre es seguro. La retirada brusca de determinadas sustancias, especialmente cuando existe dependencia física, puede provocar complicaciones. Antes de interrumpir el consumo conviene solicitar una valoración médica.
No necesariamente. Una recaída indica que existen factores de riesgo que necesitan revisarse. Es importante analizar lo ocurrido, reducir daños, recuperar el plan cuanto antes y ajustar las estrategias de prevención.
Cuando resulta beneficioso y la persona da su consentimiento, pueden plantearse sesiones puntuales para mejorar la comunicación, establecer límites y acordar formas de apoyo que no mantengan involuntariamente el problema.
En determinados casos sí. La conveniencia del formato depende de la gravedad, la estabilidad de la persona, el riesgo médico y los apoyos disponibles. Si se necesita atención presencial o especializada, se recomendará el recurso adecuado.