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Pablo de Lucas

Psicólogo sanitario

Síntomas cognitivos del estrés y la ansiedad

Problemas de memoria: ¿por qué olvido cosas cuando tengo ansiedad o estrés?

Puedes olvidar lo que ibas a hacer, no recordar una conversación reciente, quedarte en blanco al buscar una palabra o sentir que necesitas apuntarlo todo. La ansiedad, el estrés, el cansancio y la falta de concentración pueden dificultar el registro y la recuperación de la información, aunque también existen otras causas que conviene valorar.

Qué significa tener problemas de memoria

La memoria no es una única capacidad. Para recordar una información, primero necesitas prestarle atención, procesarla, almacenarla y recuperarla cuando la necesitas. Una dificultad en cualquiera de estas fases puede sentirse como un fallo de memoria.

Por ejemplo, puedes no recordar lo que acabas de leer porque estabas pensando en otra cosa mientras lo leías. En este caso, el problema no consiste necesariamente en haber perdido el recuerdo, sino en que la información no llegó a registrarse con suficiente atención.

También puedes saber algo, pero no conseguir recuperarlo en un momento de presión. Es lo que sucede cuando te quedas en blanco durante una conversación, una reunión o un examen y la palabra aparece más tarde, cuando ya estás tranquilo.

Durante periodos de estrés es frecuente olvidar pequeñas tareas, perder objetos, repetir preguntas, dudar de si has hecho algo o necesitar más tiempo para encontrar una palabra. Estos fallos pueden aumentar la preocupación y hacer que empieces a vigilar continuamente tu memoria.

Los olvidos ocasionales son habituales y no implican necesariamente un problema grave. Sin embargo, si el cambio es repentino, progresivo, intenso o afecta de forma importante a tu autonomía, conviene solicitar una valoración profesional.

Por qué la ansiedad y el estrés pueden afectar a la memoria

Atención dividida

Si una parte de tu mente está ocupada anticipando problemas o vigilando sensaciones, dispones de menos recursos para registrar lo que lees, escuchas o haces.

Preocupación constante

Repasar repetidamente las mismas preocupaciones ocupa la memoria de trabajo y dificulta mantener disponible otra información durante una tarea.

Estado de alerta

Cuando el cerebro percibe una amenaza, prioriza detectar peligros y reaccionar. Recordar detalles cotidianos puede pasar temporalmente a un segundo plano.

Falta de sueño

Dormir poco o tener un sueño fragmentado puede afectar a la atención, la consolidación de recuerdos y la recuperación de información.

Sobrecarga mental

Gestionar demasiadas tareas, decisiones y responsabilidades aumenta la probabilidad de olvidar citas, recados o lo que ibas a hacer.

Agotamiento emocional

Después de un periodo prolongado de presión, puedes sentir que tu mente funciona con mayor lentitud y necesita más esfuerzo para recordar.

Miedo a olvidar

Comprobar continuamente si recuerdas nombres, fechas o acontecimientos puede aumentar la ansiedad y provocar más bloqueos.

Autoexigencia

Interpretar cualquier despiste como una señal preocupante puede hacer que prestes más atención a los fallos y pases por alto todas las ocasiones en las que recuerdas correctamente.

Cómo pueden manifestarse los problemas de memoria

Entrar en una habitación y olvidar qué ibas a hacer.

No recordar dónde has dejado las llaves, el móvil u otros objetos.

Olvidar citas, recados o pequeñas tareas pendientes.

Quedarte en blanco al intentar encontrar una palabra.

Perder el hilo mientras estás hablando.

No retener lo que acabas de leer.

Olvidar partes de una conversación reciente.

Necesitar apuntar más cosas de lo habitual.

Dudar de si has cerrado una puerta o realizado una tarea.

Repetir una pregunta porque no recuerdas bien la respuesta.

Tener dificultades para recordar nombres conocidos.

Sentir que los recuerdos tardan más en aparecer.

Recordar la información cuando ya ha pasado el momento de presión.

Preocuparte mucho por pequeños despistes cotidianos.

Persona preocupada por problemas de memoria relacionados con el estrés

El estrés puede dificultar el registro y la recuperación de información

Cuando la atención está ocupada por preocupaciones, amenazas o tareas pendientes, puede resultar más difícil registrar correctamente lo que está ocurriendo y recordarlo después.

Qué puedes hacer si notas problemas de memoria

Reduce el número de tareas simultáneas e intenta terminar una acción antes de comenzar la siguiente.

Cuando recibas información importante, detente unos segundos para prestarle atención en lugar de continuar haciendo otras cosas.

Utiliza una agenda, recordatorios o una lista única de tareas para descargar parte de la información que intentas mantener mentalmente.

Coloca los objetos de uso frecuente en lugares estables para reducir el esfuerzo de recordar dónde los dejaste.

Resume con tus propias palabras lo que acabas de leer o escuchar para facilitar que la información se registre.

Silencia notificaciones y reduce las interrupciones durante las tareas que requieren atención.

Protege el sueño y crea una transición entre la actividad del día y el momento de descansar.

Evita examinar continuamente tu memoria intentando recordar listas, nombres o acontecimientos para comprobar si funciona correctamente.

Cuando te quedes en blanco, reduce la presión y continúa con la conversación; muchas veces la información aparece cuando disminuye la exigencia.

Consulta con un profesional si los olvidos persisten, empeoran o interfieren de manera importante en tu vida diaria.

Ejercicio para registrar mejor la información

Cuando necesites recordar algo, detén durante unos segundos lo que estés haciendo. Dirige la atención únicamente a esa información y relaciónala con una acción concreta. Por ejemplo: “Cuando termine de comer, llamaré para pedir la cita”. Puedes anotarla inmediatamente en un único lugar. El objetivo no es obligarte a memorizarlo todo, sino facilitar el registro y reducir la carga de intentar mantener demasiadas tareas en la mente.

Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda

Puede ser recomendable pedir ayuda cuando los problemas de memoria aparecen con frecuencia, afectan a tu trabajo, dificultan las conversaciones o interfieren en la realización de actividades cotidianas.

También conviene solicitar una valoración médica si el cambio ha aparecido de forma repentina, empeora progresivamente, provoca desorientación o se acompaña de cambios en el comportamiento, dificultades para hablar, pérdida de fuerza, dolor de cabeza intenso u otros síntomas neurológicos.

Además del estrés y la ansiedad, los problemas de sueño, la depresión, determinados medicamentos, el consumo de sustancias, algunas deficiencias nutricionales y diferentes condiciones médicas pueden afectar a la memoria.

Cuando los olvidos aumentan durante periodos de preocupación o sobrecarga, la terapia psicológica puede ayudarte a reducir la activación, recuperar el descanso y modificar la vigilancia constante sobre tu funcionamiento mental.

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Preguntas frecuentes

¿La ansiedad puede provocar problemas de memoria?

Sí. La ansiedad puede mantener la atención centrada en preocupaciones, amenazas o sensaciones corporales. Si no prestas suficiente atención a una información, después puede parecer que la has olvidado aunque el problema inicial estuviera en su registro.

¿Por qué olvido lo que iba a hacer al entrar en una habitación?

Cambiar de contexto puede interrumpir temporalmente el objetivo que mantenías en la memoria de trabajo. Es un fenómeno habitual que puede producirse con mayor frecuencia cuando estás cansado, distraído o intentando atender demasiadas cosas.

¿Por qué me quedo en blanco al intentar recordar una palabra?

La presión por encontrarla rápidamente puede aumentar la activación y dificultar su recuperación. Por eso es frecuente que la palabra aparezca después, cuando ya estás más tranquilo o has dejado de buscarla.

¿La falta de concentración puede parecer un problema de memoria?

Sí. Para recordar algo primero necesitas registrarlo. Si estabas preocupado, distraído o cansado cuando recibiste la información, es posible que después no puedas recuperarla porque no llegó a procesarse con suficiente atención.

¿Dormir mal puede producir olvidos?

Sí. Un descanso insuficiente puede afectar a la atención, la memoria de trabajo y la consolidación de recuerdos. Además, el cansancio puede hacer que cometas más despistes durante el día.

¿Comprobar continuamente mi memoria puede empeorar el problema?

Puede aumentar la ansiedad y hacer que estés más pendiente de cualquier fallo. Esa presión consume recursos atencionales y puede favorecer nuevos bloqueos, especialmente al intentar recordar algo voluntariamente.

¿Cuándo debería consultar por los problemas de memoria?

Conviene consultar si los olvidos son persistentes, empeoran, afectan a tu autonomía o representan un cambio importante respecto a tu funcionamiento habitual. Busca atención urgente si aparecen de forma repentina junto con desorientación, dificultades para hablar, pérdida de fuerza u otros síntomas neurológicos.

Si la preocupación y la sobrecarga están afectando a tu memoria, podemos trabajar para reducir esa carga mental.

Pablo de Lucas González ofrece terapia para el estrés y la ansiedad de forma presencial en Collado Villalba y Torrelodones, además de terapia online.

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