Miedos relacionados con la salud
¿Por qué tengo miedo de sufrir un infarto?
Sentir presión en el pecho, palpitaciones o falta de aire puede hacer que tu mente piense inmediatamente en un problema cardíaco. Cuando este miedo aparece con frecuencia, puede terminar convirtiéndose en una preocupación constante que condiciona tu vida.
El miedo a tener un infarto no siempre significa que exista un problema cardíaco
El miedo a sufrir un infarto es frecuente en personas que experimentan ansiedad, ataques de pánico o una preocupación intensa por su salud. Las sensaciones físicas pueden ser tan reales e intensas que resulta difícil creer que puedan estar relacionadas con el sistema nervioso.
Palpitaciones, presión en el pecho, hormigueo, mareo o falta de aire pueden activar pensamientos como «me está dando un infarto» o «algo grave está ocurriendo». A partir de ese momento, la atención se concentra por completo en el cuerpo.
Sentir miedo no demuestra que estés en peligro, pero tampoco conviene asumir automáticamente que cualquier dolor en el pecho se debe a ansiedad. Si una sensación es nueva, intensa, diferente a otras veces o te genera dudas, es importante solicitar una valoración médica.
Cuando las revisiones médicas no encuentran una causa física y el miedo continúa apareciendo, puede existir un círculo de ansiedad, vigilancia corporal e interpretaciones catastróficas que mantiene la preocupación.
¿Por qué la ansiedad puede hacerte pensar que vas a tener un infarto?
Activación del sistema nervioso
La ansiedad prepara al organismo para reaccionar ante una posible amenaza. El corazón puede latir más rápido, la respiración cambia y los músculos del pecho pueden tensarse.
Interpretación catastrófica
Una sensación corporal que normalmente pasaría desapercibida puede interpretarse como la señal de que está comenzando un problema grave.
Ataques de pánico
Durante un ataque de pánico pueden aparecer palpitaciones, opresión, mareo, sudoración y miedo intenso a morir, lo que puede confundirse con un infarto.
Hipervigilancia corporal
Cuando temes que algo ocurra en tu corazón, puedes empezar a comprobar constantemente tus pulsaciones, tu respiración y cualquier sensación en el pecho.
Experiencias anteriores
Haber vivido una crisis de ansiedad intensa o conocer a alguien que ha sufrido un problema cardíaco puede aumentar el miedo a que te ocurra lo mismo.
Ansiedad por la salud
La preocupación por padecer una enfermedad puede hacer que busques señales de peligro incluso cuando no existe una evidencia clara de que algo grave esté ocurriendo.
Pensamientos frecuentes cuando aparece el miedo a un infarto
“¿Y si esta presión en el pecho es el comienzo de un infarto?”
“¿Y si los médicos no han detectado algo importante?”
“¿Y si me ocurre cuando estoy solo y nadie puede ayudarme?”
“Mi corazón está latiendo demasiado rápido, algo malo debe estar pasando.”
“No puedo hacer ejercicio porque podría pasarme algo.”
“Necesito comprobar mis pulsaciones para asegurarme de que estoy bien.”
“¿Y si esta vez no es ansiedad?”
“No puedo dejar de pensar en que podría morir de repente.”
Tener un pensamiento no significa que quieras que ocurra, que vaya a ocurrir o que ese pensamiento diga algo definitivo sobre ti. Cuando existe ansiedad, la mente puede generar escenarios alarmantes precisamente porque intenta detectar y evitar cualquier posible peligro.
Qué puede mantener el miedo a sufrir un infarto
Comprobar el pulso
Medir constantemente la frecuencia cardíaca puede aliviarte durante unos minutos, pero también mantiene tu atención centrada en el corazón.
Buscar síntomas en Internet
Comparar cada sensación con listas de enfermedades puede aumentar la incertidumbre y hacer que encuentres nuevas señales de peligro.
Evitar el ejercicio
Dejar de hacer esfuerzos por miedo a que el corazón se acelere puede reforzar la idea de que cualquier aumento de pulsaciones es peligroso.
Pedir tranquilidad constantemente
Preguntar repetidamente a familiares, médicos o amigos puede producir alivio temporal, pero la duda suele regresar poco después.
Acudir repetidamente a urgencias
Ante síntomas nuevos o alarmantes, acudir a urgencias puede ser necesario. Sin embargo, cuando las valoraciones son normales y la conducta se repite ante cada pequeña sensación, el miedo puede mantenerse.
Analizar cada sensación
Intentar determinar en todo momento si una molestia es ansiedad o una enfermedad aumenta la vigilancia y dificulta que el cuerpo vuelva a un estado de calma.
Muchas de estas respuestas alivian la ansiedad durante unos minutos. Sin embargo, cuando se repiten constantemente, pueden reforzar la sensación de que el pensamiento era peligroso y que necesitabas hacer algo para evitarlo.
Cuando cualquier sensación en el pecho parece una amenaza
La ansiedad puede hacer que prestes mucha atención a cada latido, presión o cambio en la respiración. Cuanto más vigilas estas sensaciones, más intensas pueden parecer y más difícil resulta dejar de interpretarlas como una señal de peligro.
Qué puedes hacer cuando aparece el miedo a tener un infarto
Si el dolor o la presión en el pecho es nuevo, intenso, diferente a otras veces o aparece junto con otros síntomas preocupantes, solicita atención médica.
Si ya has recibido una valoración médica, recuerda las indicaciones del profesional que te atendió en lugar de realizar nuevas comprobaciones constantemente.
Observa si estás conteniendo la respiración o respirando de forma rápida y superficial. Intenta recuperar una respiración natural y pausada sin forzar grandes inhalaciones.
Evita medir tus pulsaciones repetidamente. La comprobación puede calmarte momentáneamente, pero suele reforzar el miedo a largo plazo.
Intenta describir lo que ocurre con una frase neutral: «Estoy notando una activación intensa y mi mente la está interpretando como una amenaza».
Reduce progresivamente las búsquedas sobre síntomas cardíacos cuando notes que las utilizas únicamente para tranquilizarte.
No abandones por completo la actividad física por miedo. Si tienes dudas médicas, consulta primero con un profesional y recupera el movimiento de forma gradual.
Anota qué estaba ocurriendo antes de que apareciera el miedo: estrés, cansancio, cafeína, una discusión, una noticia o un pensamiento relacionado con la salud.
Ejercicio breve: sensación, pensamiento y respuesta
Divide una hoja en tres partes. En la primera escribe la sensación que notas: «el corazón late rápido». En la segunda, el pensamiento automático: «voy a tener un infarto». En la tercera, una respuesta más equilibrada: «mi corazón puede acelerarse por muchas razones; ya he sentido ansiedad antes y puedo observar cómo evoluciona sin comprobarlo cada minuto». Este ejercicio no pretende garantizar que nunca exista un problema médico, sino ayudarte a diferenciar una sensación de la interpretación inmediata que hace tu mente.
Cuándo pedir ayuda médica o psicológica
Busca atención médica urgente si presentas un dolor o presión intensa en el pecho, especialmente si es nuevo, persiste, empeora o aparece acompañado de dificultad importante para respirar, desmayo, sudoración intensa, náuseas o dolor que se extiende hacia otras zonas del cuerpo.
No utilices una página de Internet para decidir si un dolor en el pecho es peligroso. Ante una situación nueva o preocupante, es preferible que la valore un profesional sanitario.
Puede ser recomendable solicitar ayuda psicológica cuando las pruebas médicas son normales, pero el miedo continúa ocupando gran parte del día, consultas tus pulsaciones constantemente, evitas hacer ejercicio o acudir a determinados lugares, buscas síntomas repetidamente o necesitas que otras personas te confirmen que no te ocurre nada.
La terapia psicológica puede ayudarte a comprender el círculo entre las sensaciones físicas, los pensamientos catastróficos, la hipervigilancia y las conductas de comprobación. El objetivo no es ignorar el cuerpo, sino aprender a relacionarte con sus señales de una manera más ajustada y menos condicionada por el miedo.
Recursos relacionados
Test de ansiedad GAD-7
Evalúa de forma orientativa la intensidad de algunos síntomas frecuentes de ansiedad.
Test de ansiedad STAI
Explora la ansiedad que sientes actualmente y tu tendencia general a responder con preocupación.
Síntomas físicos de ansiedad
Comprende por qué la ansiedad puede provocar sensaciones físicas intensas y reales.
Otras preocupaciones relacionadas
Sensaciones que pueden aparecer
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si lo que siento es ansiedad o un infarto?
No es posible diferenciar con seguridad todas las causas de un dolor en el pecho únicamente leyendo los síntomas en Internet. Si la sensación es nueva, intensa, diferente a otras veces o te preocupa, debe valorarla un profesional sanitario.
¿La ansiedad puede provocar dolor o presión en el pecho?
La ansiedad puede acompañarse de tensión muscular, cambios en la respiración, palpitaciones y presión en el pecho. Aun así, una molestia nueva o preocupante no debe atribuirse automáticamente a la ansiedad sin una valoración adecuada.
¿Por qué sigo teniendo miedo después de que el médico diga que estoy bien?
Una revisión médica puede descartar determinados problemas, pero no siempre elimina el patrón de vigilancia y preocupación. La mente puede volver a dudar, buscar nuevas explicaciones o pensar que algo se ha pasado por alto.
¿Un ataque de ansiedad puede parecerse a un infarto?
Un ataque de ansiedad puede incluir palpitaciones, presión en el pecho, falta de aire, mareo, sudoración y miedo a morir. Como algunos síntomas pueden parecerse a los de otros problemas, ante una experiencia nueva o diferente conviene solicitar atención médica.
¿Es malo comprobar mis pulsaciones cuando estoy nervioso?
Comprobarlas una vez no suele ser el problema. La dificultad aparece cuando necesitas medirlas repetidamente para sentirte seguro, ya que esto puede aumentar la atención sobre el corazón y mantener la preocupación.
¿Debería dejar de hacer ejercicio si tengo miedo a un infarto?
No deberías tomar esa decisión basándote únicamente en el miedo. Si tienes síntomas, antecedentes médicos o dudas sobre qué actividad es adecuada, consulta con un profesional sanitario. Cuando no existe una contraindicación, evitar todo esfuerzo puede reforzar la ansiedad.
¿La terapia puede ayudar con el miedo a sufrir un infarto?
Sí. La terapia puede ayudarte a trabajar la hipervigilancia corporal, las interpretaciones catastróficas, las conductas de comprobación, la evitación y la necesidad constante de tranquilidad.
¿El miedo a que te ocurra algo domina tu día a día?
Cuando la preocupación por el corazón continúa a pesar de las revisiones médicas, condiciona tus actividades o te obliga a comprobar constantemente tu cuerpo, trabajar la ansiedad puede ayudarte a recuperar seguridad y autonomía.