Preocupaciones relacionadas con la ansiedad
¿Y si hago daño a alguien?
Algunas personas experimentan pensamientos o imágenes muy desagradables sobre hacer daño a alguien a quien quieren. Aunque resultan extremadamente angustiantes, la presencia de estos pensamientos no significa por sí sola que exista una intención real de actuar.
Pensar algo no significa querer hacerlo
Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes o impulsos que aparecen de forma automática y que suelen resultar muy desagradables para quien los experimenta.
Muchas personas sienten un enorme miedo precisamente porque esos pensamientos chocan con sus valores, con la imagen que tienen de sí mismas o con el cariño que sienten hacia otras personas.
La ansiedad hace que la mente permanezca vigilando constantemente si vuelve a aparecer la idea. Esa vigilancia hace que parezca más frecuente y más importante.
El problema no suele ser únicamente el pensamiento, sino la interpretación que haces de él y todas las conductas que realizas para comprobar que no vas a actuar.
Si estos pensamientos aparecen de forma persistente, generan mucho sufrimiento o interfieren en tu vida diaria, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental para recibir una valoración individualizada.
¿Por qué aparecen estos pensamientos?
Ansiedad elevada
Cuando el sistema de alarma está muy activado la mente genera constantemente escenarios de peligro.
Pensamientos intrusivos
Las ideas aparecen automáticamente, sin que tú decidas tenerlas.
Necesidad de certeza
Intentar asegurarte al cien por cien de que nunca harás daño mantiene la preocupación.
Hipervigilancia mental
Cuanto más observas tu mente, más pensamientos acabas detectando.
Intentar bloquear pensamientos
Esforzarte continuamente por no pensar en algo puede hacer que aparezca con mayor frecuencia.
Responsabilidad excesiva
Algunas personas sienten que deben controlar absolutamente todo lo que ocurre en su mente.
Estrés
Las épocas de agotamiento o presión pueden aumentar la frecuencia de pensamientos no deseados.
Miedo a perder el control
El temor a actuar impulsivamente puede hacer que cualquier pensamiento se interprete como una amenaza.
Pensamientos frecuentes
“¿Y si hago daño a mi pareja?”
“¿Y si hago daño a mi hijo?”
“¿Y si pierdo el control?”
“¿Y si este pensamiento significa que quiero hacerlo?”
“¿Y si algún día no puedo detenerme?”
“Necesito asegurarme de que nunca ocurrirá.”
“¿Y si escondo algo peligroso dentro de mí?”
“No puedo confiar en mi mente.”
“Tengo miedo de quedarme solo con determinadas personas.”
“Necesito comprobar que sigo siendo buena persona.”
Tener un pensamiento no significa que quieras que ocurra, que vaya a ocurrir o que ese pensamiento diga algo definitivo sobre ti. Cuando existe ansiedad, la mente puede generar escenarios alarmantes precisamente porque intenta detectar y evitar cualquier posible peligro.
Qué mantiene este miedo
Analizar continuamente el pensamiento
Intentar descubrir por qué apareció puede hacer que vuelva con más frecuencia.
Buscar tranquilidad
Preguntar continuamente si eres una buena persona produce alivio temporal.
Evitar determinadas personas
Alejarte de quien temes hacer daño puede reforzar la sensación de peligro.
Esconder objetos
Guardar cuchillos u otros objetos únicamente para reducir la ansiedad puede mantener la preocupación.
Comprobar tus emociones
Analizar constantemente cómo te sientes aumenta la hipervigilancia.
Buscar información compulsivamente
Leer durante horas sobre pensamientos intrusivos puede convertirse en otra forma de buscar certeza.
Intentar eliminar completamente la duda
La ansiedad rara vez acepta garantías absolutas y siempre encuentra una nueva pregunta.
Evitar estar solo
Depender constantemente de otra persona puede reforzar la idea de que existe un riesgo real.
Muchas de estas respuestas alivian la ansiedad durante unos minutos. Sin embargo, cuando se repiten constantemente, pueden reforzar la sensación de que el pensamiento era peligroso y que necesitabas hacer algo para evitarlo.
Los pensamientos intrusivos pueden resultar muy angustiantes
Cuanto más intentas demostrarte que nunca harías daño a nadie, más importancia puede adquirir cada pensamiento involuntario que aparece en tu mente.
Qué puedes hacer
Reconoce que el pensamiento ha aparecido sin decidir tenerlo.
Evita discutir mentalmente con cada pensamiento.
No intentes obtener una garantía absoluta de que nunca ocurrirá.
Reduce poco a poco las comprobaciones y la búsqueda constante de tranquilidad.
Permite que la incertidumbre exista sin responder inmediatamente.
Continúa con la actividad que estabas realizando cuando aparezca el pensamiento.
Cuida el descanso y reduce el estrés cuando sea posible.
Busca ayuda psicológica si la preocupación condiciona tu vida cotidiana.
Ejercicio breve
Cuando aparezca el pensamiento escribe tres columnas: pensamiento («¿Y si hago daño a alguien?»), emoción (miedo, ansiedad, culpa) y conducta (qué haces para tranquilizarte). Poco a poco intenta retrasar esas conductas de comprobación y observa cómo evoluciona la ansiedad.
Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda
Puede ser recomendable consultar con un psicólogo cuando estos pensamientos aparecen con frecuencia, generan un gran sufrimiento o condicionan tu comportamiento.
También es aconsejable buscar ayuda si has dejado de estar con determinadas personas, evitas objetos cotidianos o pasas gran parte del día intentando demostrarte que no actuarás.
La terapia psicológica puede ayudarte a trabajar la ansiedad, los pensamientos intrusivos y las conductas de comprobación.
Si en algún momento los pensamientos dejan de ser únicamente una preocupación y sientes que podrías actuar sobre ellos o existe un riesgo inmediato para tu seguridad o la de otras personas, busca ayuda urgente a través de los servicios de emergencia o de un profesional sanitario.
Recursos relacionados
Test de ansiedad GAD-7
Evalúa de forma orientativa algunos síntomas frecuentes de ansiedad.
Test STAI
Conoce tu nivel de ansiedad estado y rasgo.
Otras preocupaciones relacionadas
Sensaciones que pueden aparecer
Preguntas frecuentes
¿Los pensamientos intrusivos significan que quiero hacer daño?
No necesariamente. Los pensamientos intrusivos pueden aparecer de forma involuntaria y resultar especialmente angustiantes precisamente porque contradicen lo que la persona desea.
¿Por qué tengo tanto miedo de hacer daño a alguien?
La ansiedad puede hacer que interpretes determinados pensamientos como señales de peligro y que permanezcas vigilándolos continuamente.
¿Debo intentar eliminar estos pensamientos?
Intentar expulsarlos por completo suele aumentar la atención sobre ellos. Puede ser más útil reconocer que han aparecido sin responder automáticamente a ellos.
¿La terapia puede ayudar?
Sí. La terapia puede ayudar a trabajar la ansiedad, la interpretación de los pensamientos intrusivos y las conductas que mantienen el problema.
¿Estos pensamientos están ocupando demasiado espacio en tu vida?
Si pasas gran parte del día comprobando tus pensamientos, evitando situaciones o intentando demostrarte que nunca harías daño a nadie, trabajar la ansiedad puede ayudarte a recuperar tranquilidad.